
TERROR · DRAMA · VISTE CÓMO SON LOS TIPOS
✭✭✭
TÍTULO ORIGINAL:
Yön Lapsi (2026)
DIRECCIÓN:
Hanna Bergholm
GUIÓN:
Hanna Bergholm, Ilja Rautsi
ELENCO:
Seidi Haarla, Rupert Grint, como 15 pibis haciendo del bebé
No puede ser casualidad que uno de los géneros que mejor parece explorar las diferentes etapas de la maternidad sea el terror. Más allá de las idílicas imágenes de catálogo, el cine se ha encargado de proponer nuevas miradas para metaforizar las vivencias de millones de mujeres todos los días.
Por su parte, Engendro (Nightborn, 2026) aborda el mito del changeling desde una perspectiva diferente: la leyenda tradicional europea dice que las criaturas del bosque secuestran un bebé humano para llevarlo a su mundo e intercambiarlo por una criatura espeluznante; pero en la película de la guionista y directora finlandesa Hanna Bergholm el enroque se realiza durante la gestación, lo que le permite enfocarse en la exploración de la maternidad pensada menos como una bendición y más como una invasión biológica insostenible que conduce a la demencia.
Engendro cumple con todos los mandatos de las películas del género: una pareja alejada de sus redes de contención, una madre que sucumbe ante la presión de una criatura que le resulta ajena y atenta contra su salud mental, un marido incapaz de validar la crisis de su compañera, el distanciamiento crónico y la falta de deseo que resultan de la fractura del vínculo.
Quizá sea mi propio descenso a la locura, pero no puedo dejar de pensar Engendro como la combinación imperfecta de Muere, mi amor (Die, My Love, 2025) y el folclore de Europa nórdica, donde la amenaza desborda el existencialismo y la autodestrucción se reemplaza por la aceptación y la adopción. Ambas comparten el aislamiento físico y emocional y el factor “viste cómo son los tipos” tan necesario en una obra actual (ver La Odisea para más referencias).
Los recién casados Saga (Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint, a partir de ahora “Ron”), deciden instalarse en un viejo y derruido caserón en medio del bosque finlandés, que ella heredó de su abuela y en el cual pasó inolvidables veranos durante su infancia.
Gracias a la magia de la elipsis, una apasionada gestación ante la atenta mirada de los árboles se conecta directamente con un parto sangriento y desgarrador (literal y metafóricamente) que genera el desconcierto de toda la platea médica. El bebé es una anomalía, y aunque las enfermeras se hacen las boludas y Ron intenta normalizar la situación, su llanto incesante que es casi un rugido que corta el aire y su voracidad dolorosa drenan a Saga física y emocionalmente mientras su fantasía se destroza en el proceso.
La película aborda un tema tabú con una mezcla de angustia y horror que por momentos se vuelve perturbador y asfixiante, pero sin caer en el cliché “creepy baby que se levanta de la cuna por las noches y corretea en las sombras mientras ríe”. Bergholm prefiere poner en primer plano el padecimiento materno, haciendo foco en la deconstrucción de las expectativas sociales y patriarcales de la maternidad idealizada, la depresión y psicosis post parto, y en particular con la forma en la que Saga lidia con su propia crisis identitaria y la ausencia, incomprensión y condescendencia conyugal, familiar e institucional.
En ese contexto el trabajo de Seidi Haarla es magnífico. La actriz finlandesa transita con naturalidad el desapego, la paranoia y la perversión motivada por su instinto de supervivencia, y deja todavía peor parado a Ron, que siempre fue medio de madera pero acá no tiene nada que hacer. Es cierto que el guión lo usa casi exclusivamente para apalancar el contraste y definir la normatividad, pero se nota que no tiene las herramientas para destacarse con el material que le dan.
Engendro está bien actuada y dirigida, pero eso no la exime de algunos problemas de guión y ritmo. Sin embargo, su principal conflicto puede devenir de la expectativa, dado que no es la película de terror tradicional que los posters intentan vender, sino más bien un drama de situación con elementos fantásticos que —es cierto— tiene algún momento gore aquí y allá, pero se utiliza para intensificar el impacto del conflicto y la metáfora. El objetivo de la historia no es el miedo, sino la incomodidad de visibilizar la violencia implícita de ciertos mandatos y la soledad que a veces resulta de negarse a ese sometimiento.
En ese sentido, diría que hay algo de Men (Alex Garland, 2022), una historia también atravesada por el el folclore europeo en la que el verdadero terror en última instancia era el patriarcado (extreme “viste cómo son los tipos”) y la cosa recién se ponía sangrienta en el clímax.
Engendro no tendrá el peso de Hereditary (Ari Aster, 2018), The Witch (Robert Eggers, 2015) o la propia Men, pero Hanna Bergholm es una realizadora con voz propia que no duda en incomodar al espectador, y en medio de tanto cine que es más de lo mismo, esa incomodidad se aprecia particularmente.
· POR QUÉ SÍ ·
Porque es una perturbadora exploración de la maternidad y, en última instancia, la capacidad de empatízar con lo ajeno incluso en situaciones que se perciben extremas. Bergholm claramente está interesada en un cine de corte crítico y contestatario, y resulta en una experiencia que es más que la suma de sus partes.
· POR QUÉ NO ·
Si vas esperando un festival de jump scares o una película que explique claramente cómo pasaron de verano a invierno en una escenas. El guión está lejos de ser perfecto y por momentos cae en ciertas reincidencias que afectan el ritmo y diluyen el mensaje en lugar de reforzarlo. Y Rupert tiene menos rango que los árboles del bosque.
MÁS DE LO MISMO
Tres recomendaciones para seguir explorando temáticas, realizadores o protagonistas. Algunas obvias, otras quizá no tanto.

We need to talk about Kevin (Lynee Ramsay, 2011)
Como ya mencioné Die, My Love voy con la otra película de Ramsay que también explora la falta de vinculación emocional entre madre e hijo, la incomprensión conyugal y la culpa social impuesta.

Lamb (Valdimar Johánnsson, 2021)
Esta me gustó a mí solo, pero la fábula grotesca del niño con cabeza de cordero que es adoptado por una pareja que vive en la región montañosa de Islandia es un relato inquietante acerca de la naturaleza volviendo a tomar lo que es suyo.

If I had legs I’d kick you (Mary Bronstein, 2025)
Rose Byrne nos da una interpretación digna del Oscar como una madre que no puede lidiar con su vida personal, profesional y sus propios cuestionamientos en un tour de force de desesperación y ansiedad que conceptualiza la infancia de manera brillante.

BONUS TRACK: Hatching (Hanna Bergholm, 2022)
Planeaba verla antes y planeé verla después de Engendro pero no pudo ser. Aún así vale la recomendación porque Hatching, la anterior película de la directora, también metaforiza el vínculo entre madre e hija a través de la monstruosidad.